El circuito site-specific, de larga tradición en nuestro país, no deje de sorprendernos con las propuestas que lleva adelante. Los Pasteleros, una obra que ya transita su séptima temporada en distintos clubes deportivos de la ciudad, insiste en el vínculo que se genera entre el público, la historia y el lugar en donde nos encontramos. Cuando digo insiste me refiero a que no solo apuesta sino que cree en lo inexplicable y único de cada función que solo es percibible por quienes están presentes. Un teatro de la presencia que, como argentinos y en época mundialera, sabemos que empieza en torno a una copita de vino, una picada y un disco de Los Redondos al atardecer.
Los Pasteleros sugiere aspectos dramáticos de las relaciones pero el registro es un poco el absurdo con un fuerte anclaje en el humor. En un vestuario, al salir del partido en donde jugó el Sindicato de Pasteleros, los hombres tienen la oportunidad de hablar de cosas que los conmueven y les preocupan. Pareciera, incluso, que si no fuera por las toallas, el sudor de salida del juego y el eco del vestuario, no podrían hablar de esos temas. Entre parejas en crisis y un equipo que va para adelante sin muchos éxitos en el campo, los personajes tienen la oportunidad de expresar sus inseguridades ya rígidas en la personalidad de cada uno.
Antes de que aparezca el tercer personaje -una especie de visitante pero que va de arquero para el equipo, medio robocop, medio matón- la obra pareciera ir a ese lugar: el de mostrar cómo pueden llegar a ser los hombres cuando nadie está mirando especialmente o cuando se sensibilizan por los avatares de sus equipos de fútbol. Sin embargo, va a más. Apuesta por una historia con una especie de enigma, con ciertos giros algo inesperados y resueltos con la simplicidad de algunos objetos en escena, con la caracterización de los personajes y con el recurso del discurso y los encantos de la conversación -las anécdotas, la reconstrucción de la memoria, las reflexiones sobre cosas que han pasado, las emociones que van surgiendo en el momento-.
Para recapitular: la obra propone un encuentro real con los espectadores y una cercanía que condiciona la experiencia. La modifica, le da robustez. Antes de entrar al vestuario, nos invitan a comer una picadita y a conocer, aunque sea de lejos, a los otros integrantes de lo que después será el gran grupo llamado “público”. Los Pasteleros es para todxs y especialmente para quienes aprecien la magia de las actuaciones (ver actores de cerca trabajando es un lujo que a veces nos podemos dar) y las posibilidades de formar parte de una obra sin exponerse demasiado.
La obra es parte del Mapa Site Buenos Aires, un mapa interactivo que recoge todas las obras en espacios no convencionales de la ciudad con información relevante, horarios y precios. Por lo tanto, a quienes les haya gustado la experiencia, pueden consultar por otras de la misma naturaleza y sumarse al circuito.
Ficha técnico artística
Dramaturgia: Ricardo Tamburrano
Actúan: Yamil Chadad, Pablo Chao, Ricardo Tamburrano
Iluminación: Ricardo Sica
Fotografía: Yamil Chadad
Asistencia de dirección: Pablo Lopez Barrios
Producción: Melina Seldes
Dirección: Ricardo Tamburrano