Una obra coral sobre la ansiedad de ser jóven y tratar de estar a la altura de las presiones sociales, y encima en esta era de la tecnología donde las apps parecen manejarnos la vida. Pero respirá hondo y entregate a la aventura que este elencazo te va a llevar de viaje con mucho humor y talento, y te va a interpelar a fondo.

Acá hay para todos los gustos: la amiga médica que está en la etapa de hacer guardias, la amiga que es actriz y cantante y desborda talento pero no la pega porque, como sabemos y aunque parezca que ya no, la belleza hegemónica garpa mucho más. El productor medio pasado que ya no sabe a qué santo rezarle, el músico atrás de un mostrador y varias situaciones más de vida que conocemos, porque las vivimos quienes trabajamos en cultura o salud o docencia o quienes queremos pegar un salto laboral y dejar de trabajar en una oficina nueve horas por día.

Los musicales nos gustan y, en general, no queremos explicar por qué con diagramas y detalles: son experiencias de despliegue que simplemente se disfrutan. Tienen una amplia tradición que pasa por épocas de oro, habita escenarios enormes incluso en el cine y salta de pantallas a tarimas y hasta a tugurios de entreguerras. Lo quiero ya! es un musical que te la sube. No te canta dulce al oído que todo va a estar, no exagera en sentimentalismos, no te hace llorar con golpes bajos. Te tira la posta y si venís con la cabeza gacha, te acompaña un rato. No te miente. Es como esa persona que te dice: a mí me pasa lo mismo, amiga, tranca no estás flashando.

Como todo musical, tiene sus canciones pegadizas y atraviesa estados, pero nunca pierde el humor y la belleza. Los actores y actrices están con toda mostrando sus encantos. ¿Y qué les vamos a decir? A nosotras nos encanta esa gente que hace bien todo: cantar, actuar, bailar.

Además de todo esto que les contamos, la obra tiene un plot twist un poco SCI FI: la presencia de Luis, la voz y cuerpo humanos atrás de una aplicación. Es una especie de asistente que intenta ayudarte a tomar las mejores decisiones, a respirar y actuar pensando, sin perder los estribos. Por suerte, se nos recuerda que nadie que sea persona puede aguantar todo sin flaquear, aunque sea, algunas veces. Que llorar está OK y que hablar, sana.

La obra ganó el Premio Hugo a Mejor Musical Off y aunque no siempre estemos de acuerdo con los premios, en este caso sí recontra, ¡este musical la rompe!

Ficha técnico artística

Dirección general y puesta en escena: Marcelo Caballero

Dirección de actores: Martín Goldber

Dirección musical y arreglos vocales: Juan Pablo Schapira

Dirección coreográfica: Marina Paiz

Libro: Marcelo Caballero y Martín Goldber

Música y letras: Juan Pablo Schapira

Coreografías: Marina Paiz

Producción original: Lucien Gilabert y Nahuel Quimey

Elenco: Julián Pucheta, Elis García, Karina Barda, Federico Fedele, Victoria Condomi, Pablo Turturiello, Luana Pascual, Lucien Gilabert, Lala Rossi, Julián Rubino, Julieta Rapetta, Renzo Morelli y Camila Ballarini

Swings: Pedro Raimondi y Pilar Rodríguez Rey

Banda en vivo: Franco de Paoli  en batería, Paula Solange Morales en bajo, Gabriel Mathus en guitarra

Producción ejecutiva: Julia Marcovich

Asistente de producción / Stage Manager: Emiliana Di Pasquo

Stage Manager: Augusto Moreno

Prensa y difusión: Carolina Alfonso

Fotografía: Nacho Lunadei

Redes: Candela Bravo

Diseño de vestuario: Marcelo Caballero Marina Paiz 

Realización de vestuario: Fernando Cuellar

Diseño de escenografía: Vanessa Giraldo

Diseño de Iluminación: Anteo Del Mastro

Diseño de imagen: Marcelo Caballero Mariano Morelli

Producción general: Feldman – Santa Cruz

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