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60'

Por Guada Gold y Malena Duchovny

Un amateur es un artista o deportista que se dedica a algo por pura pasión, sin remuneración y sin carácter profesional. El Amateur de Mauricio Dayub, estrenada por primera vez hace 25 años, fue una obra a la que no le fue muy bien al principio, pero después hasta se hizo peli. Ahora El Amateur, segunda vuelta reestrena en la sala de Dayub, el mítico Chacarerean Teatre en la zona palermitana.

Al comenzar la obra, asistimos al encuentro de dos hombres de pueblo que tienen una charla existencial sobre cómo los caga la vida. Lentamente, las frustraciones de ambos encuentran una vía de escape en un objetivo común: Pájaro (Dayub) anhela con batir el récord de permanencia en bicicleta y Lopecito (Gustavo Luppi), cuyo sueño propio es volver a bailar tango, se dedicará a entrenarlo y motivarlo. Pájaro está obsesionado con ganarle al tiempo y a su cuerpo. Por momentos, la empresa parece próxima al desastre: los músculos y la mente de Pájaro se resienten y parece que tendrá que detenerse. Pero, con el aliento de Lopecito, los amigos logran el milagro.

La escenografía, una gran estructura de hierro con algunas poleas y una bicicleta con un carro en la parte trasera, no busca remedar ningún ambiente realista, porque esta obra no se trata de poner los pies en la tierra, ni en los pedales de la bici, sino de cómo nuestros sueños pueden superponerse sobre nuestras vidas y hacer que veamos solamente lo que imaginamos. Desde el ventanal del fondo de este escenario se ilumina una rueda que gira y no para. La música, en parte compuesta por el uruguayo Jaime Roos, aparece en los momentos más sensibles y de descanso visual: cambios de escena y de vestuario.

El texto habla de una amistad profunda. A lo largo de la obra, entendemos que los sueños también pueden ser compartidos y que, cuando extrañamos a alguien, cualquier objetivo sirve para distraernos, ya sea propio o ajeno. Dayub se refiere a su propia obra como metafísica popular, pero lo que más resalta en esta obra es la ética popular, esa que lleva a Lopecito a darlo todo por Pájaro y que nos recuerda que la palabra amateur también puede significar “el que ama”.

Ya nos habían recomendado enfáticamente la obra: “¡Tenés que ver a Dayub subido a una bicicleta en el escenario!”. Lo que no se dice de algunas reposiciones del teatro de los noventa es que personas como nosotras, nacidas post 2000, solemos no tener idea de lo que se está hablando. Al volver a casa, también pedaleando, pensamos en la destreza que requiere pedalear sobre las tablas. Y también, en las palabras de Lopecito: Lo que parece, es”.

Ficha técnico artística

Dirección: Luis Romero

Autoría: Mauricio Dayub

Actuación: Mauricio Dayub y Gustavo Luppi

Música: Jaime Roos

Coreografía: Edgardo Millan

Asistencia de dirección: Edgardo Millan

Escenografía y vestuario: Graciela Galán

Asistencia de escenografía y vestuario: Mariela Solari

Realización de escenografía: Gabriel Kohatus

Realización de vestuario: Lidia Benitez

(Diseño de) iluminación: Matías Sendón

Realización de diseño de iluminación y operación de luces: Pablo Gomez

Operador de sonido: Franco Planel

Maquinaria: Samael Nubile

Programación Qlab: Guillermo Pérez

Pelucas: Roberto Mohr

Fotografía: Marcos López

Diseño Gráfico: Julieta Garione

Prensa: Carolina Alfonso

Producción Ejecutiva: Micaela Labanca

Producción General: Mauricio Dayub

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