Brandhaarden Festival en Ámsterdam: qué propone la escena europea hoy

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El Brandhaarden Festival nació en 2012 como una estrategia del Internationaal Theater Amsterdam (ITA) para posicionarse dentro del circuito europeo del teatro contemporáneo. Desde entonces se realiza de manera ininterrumpida, cumpliendo en 2026 su edición número 14.

Lejos de funcionar como una muestra generalista, Brandhaarden se organiza cada año a partir de un foco curatorial concreto, que cambia de edición en edición. Ese foco puede estar puesto en una casa de teatro, como ocurre este año con el Théâtre Vidy-Lausanne, en un creador, o en una región o línea temática.

A lo largo de su historia, el festival giró en torno a referentes y estructuras centrales de la escena contemporánea internacional como Katie Mitchell, Milo Rau, Rimini Protokoll, Édouard Louis, así como instituciones emblemáticas como el Münchner Kammerspiele, la Volksbühne Berlin o el Théâtre des Bouffes du Nord de Peter Brook. La curaduría general está a cargo del ITA, que define el marco conceptual y trabaja en diálogo con el socio invitado de cada edición.

2026: Théâtre Vidy-Lausanne en Ámsterdam

La edición 2026 tiene como foco al Théâtre Vidy-Lausanne, una institución suiza reconocida por su perfil experimental y su interés en los cruces entre arte, política y pensamiento contemporáneo. Durante nueve días, el festival propone en Ámsterdam una selección de obras que reflejan algunas de las preocupaciones recurrentes de Vidy: la crisis ecológica, los modos de producción, la herencia colonial y, sobre todo, la pregunta por cómo el dispositivo escénico produce sentido.

The Garden of Delights

Creación y dirección: Philippe Quesne
Producción: Vivarium Studio / Théâtre Vidy‑Lausanne
Países: Francia / Suiza

Inspirada en El jardín de las delicias de El Bosco, la obra despliega una puesta en escena tremenda: un bondi en escena que se desarma, un huevo gigante que pareciera contener el origen del mundo, variedad de pantallas con superposición de idiomas hablados y escritos sumando los subtítulos en inglés y holandés. Todo es grande, ecléctico y sin escatimar recursos, queda claro que es teatro producido en Europa. El universo visual es potente y atractivo.

Sin embargo, detrás de ese despliegue, la obra apuesta casi por completo a la potencia de la puesta. La obra avanza como una sucesión de improvisaciones de personajes excéntricos, perdidos en un paisaje desértico, sin pretensiones de construir una idea o un conflicto que sostenga el recorrido. El dispositivo funciona y la imagen impacta; la experiencia se sostiene en la eficacia formal y en la construcción de un universo visual de enorme potencia.

Wasted Land

Creación y performance: Ntando Cele
Dirección: Ntando Cele y Moritz von Stuelpnagel
Producción: Théâtre Vidy‑Lausanne
Países: Suiza / Sudáfrica

La obra comienza abordando cuestiones vinculadas al consumo, la moda rápida (el tan cuestionado fast-fashion) y la ecología desde un registro reconocible. Una montaña de ropa ocupa gran parte del espacio, sumergiéndonos de lleno en los desiertos de desechos textiles. Y de pronto, todo se detiene: las performers frenan el carro ponen en evidencia el dispositivo, cuestionan lo que están haciendo y se preguntan si ese es realmente el modo de hablar del tema.

A partir de allí, la obra se transforma en un desfile: una pasarela improvisada junto a pilas de basura textil, cuerpos desfilando con telas y bolsas plásticas cubriéndoles la cabeza, y una sucesión de imágenes que mezclan glamour, desperdicio y violencia simbólica. Al hacer visible el artificio y exponerse a la duda, la obra mejora sustancialmente y encuentra su potencia. Aparece una ironía feroz: consignas como “White tears will set you free” (las lágrimas blancas te liberarán), una Misa Gospel de Reducir, Reusar, Reciclar que predica el greenwashing (tus pajitas de cartón importan), rituales de perdón colectivo y una crítica directa a la industria de la ayuda humanitaria, al sentimentalismo europeo frente a la pobreza y a la caridad como espectáculo moral. La ropa se cubre con telas blancas, se la llora como a un cadáver: el entierro del fast fashion que, inevitablemente, termina enterrándonos a todos.

Tapajós

Creación y performance: Gabriela Carneiro da Cunha
Producción: Théâtre Vidy‑Lausanne / coproducciones internacionales
Países: Brasil / Suiza

Tapajós se destaca con claridad dentro de la programación. La obra aborda la explotación de minas de oro en la Amazonia brasileña y la contaminación con mercurio que enferma y mata a las comunidades locales. Dos mujeres, vestidas con trajes blancos químicos que remiten a Chernobyl, manipulan sustancias tóxicas, revelan fotografías en un cuarto oscuro iluminado por luz roja y activan un dispositivo sonoro donde se mezclan juegos infantiles, trabajo forzado y testimonios de líderes indígenas.

A lo largo de la obra, esos trajes técnicos se transforman: aparecen ornamentos, ramas de eucalipto, tambores. El dispositivo no se abandona, pero se contamina. Se vuelve ritual. Las performers invitan al público a participar, a sentirse parte, aunque sea por un momento, de ese ecocidio.

Resulta especialmente potente ver una obra brasileña, producida y presentada en escenarios europeos, denunciando el colonialismo y la explotación que permiten que ese oro termine en bancos y joyas de las elites europeas. En Tapajós, el dispositivo no ilustra el contenido: lo produce y lo potencia. La forma no acompaña el discurso, lo construye, lo transforma y lo vuelve experiencia compartida.

Más allá de las funciones

Como en cada edición, Brandhaarden se expande más allá de la sala con charlas, introducciones y actividades paralelas que buscan contextualizar las obras y abrir espacios de conversación. No se trata solo de ver espectáculos, sino de pensar cómo se producen y desde dónde hablan.

Brandhaarden 2026 deja una pregunta abierta: ¿qué pasa cuando el dispositivo se vuelve un fin en sí mismo y qué ocurre cuando, en cambio, logra producir pensamiento? Entre puestas deslumbrantes pero algo vacías y obras donde la forma potencia el contenido, el festival vuelve a cumplir su función principal: encender focos críticos sobre la escena contemporánea y sobre el mundo que la produce.

 


 

The Brandhaarden Festival was founded in 2012 as a strategy by Internationaal Theater Amsterdam (ITA) to position itself within the European contemporary theatre circuit. Since then, it has taken place uninterruptedly, reaching its 14th edition in 2026.

Far from functioning as a general showcase, Brandhaarden is organised each year around a specific curatorial focus, which changes from edition to edition. This focus may centre on a theatre institution—as is the case this year with Théâtre Vidy-Lausanne—on a particular artist, or on a region or thematic line.

Throughout its history, the festival has revolved around key figures and structures of the international contemporary scene such as Katie Mitchell, Milo Rau, Rimini Protokoll and Édouard Louis, as well as emblematic institutions like the Münchner Kammerspiele, Volksbühne Berlin, or Peter Brook’s Théâtre des Bouffes du Nord. The overall curatorship is led by ITA, which defines the conceptual framework in dialogue with the invited partner of each edition.

2026: Théâtre Vidy-Lausanne in Amsterdam

The 2026 edition focuses on Théâtre Vidy-Lausanne, a Swiss institution renowned for its experimental profile and its interest in intersections between art, politics and contemporary thought. Over the course of nine days, the festival presents in Amsterdam a selection of works that reflect Vidy’s recurring concerns: the ecological crisis, modes of production, colonial legacies and, above all, the question of how the theatrical dispositif produces meaning.

The Garden of Delights

Creation and direction: Philippe Quesne

Production: Vivarium Studio / Théâtre Vidy-Lausanne

Countries: France / Switzerland

Inspired by The Garden of Earthly Delights by Hieronymus Bosch, the performance unfolds through a striking stage design: a bus on stage that gradually falls apart, a giant egg that seems to contain the origin of the world, and multiple screens layering spoken and written languages, with English and Dutch surtitles added on top. Everything is large-scale, eclectic and unapologetically resource-heavy—clearly a European production. The visual universe is powerful and seductive.

Behind this impressive display, however, the piece relies almost entirely on the strength of its staging. It progresses as a succession of improvisations by eccentric characters, lost in a desert-like landscape, with little ambition to construct a sustained idea or conflict. The dispositif works and the images resonate; the experience rests on formal effectiveness and the creation of a visually overwhelming universe.

Wasted Land

Creation and performance: Ntando Cele

Direction: Ntando Cele and Moritz von Stuelpnagel

Production: Théâtre Vidy-Lausanne

Countries: Switzerland / South Africa

The performance begins by addressing issues of consumption, fast fashion and ecology through a familiar register. A mountain of clothes occupies much of the stage, immediately plunging us into the deserts of textile waste. And then everything stops: the performers break the flow, expose the dispositif, question what they are doing and ask whether this is really the way to talk about the subject.

From that moment on, the piece transforms into a fashion show: an improvised runway alongside piles of discarded clothes, bodies parading with fabrics and plastic bags covering their heads, and a sequence of images that blend glamour, waste and symbolic violence. By making the artifice visible and allowing doubt to enter, the work gains strength and sharpness. A fierce irony emerges: slogans like “White tears will set you free,” a Gospel-style Church of Reduce, Reuse, Recycle preaching greenwashing (your paper straw matters), collective rituals of forgiveness, and a direct critique of the humanitarian aid industry, European sentimentalism towards poverty and charity as moral spectacle.

The clothes are eventually covered with white sheets and mourned like corpses: the burial of fast fashion that, inevitably, ends up burying us all.

Tapajós

Creation and performance: Gabriela Carneiro da Cunha

Production: Théâtre Vidy-Lausanne / international co-productions

Countries: Brazil / Switzerland

Tapajós stands out clearly within the programme. The piece addresses gold mining in the Brazilian Amazon and the mercury contamination that sickens and kills local communities. Two women, dressed in white chemical suits reminiscent of Chernobyl, handle toxic substances, develop photographs in a darkroom bathed in red light, and activate a sound dispositif where children’s games, forced labour and testimonies from Indigenous leaders intertwine.

Over the course of the performance, these technical suits transform: ornaments appear, eucalyptus branches, drums. The dispositif is not abandoned—it becomes contaminated. It turns ritualistic. The performers invite the audience to participate, to feel part, even if only for a moment, of this ecocide.

It is particularly powerful to witness a Brazilian work, produced and presented on European stages, denouncing the colonialism and exploitation that allow this gold to end up in the banks and jewellery of European elites. In Tapajós, the dispositif does not illustrate the content: it produces and amplifies it. Form does not accompany discourse—it constructs it, transforms it and turns it into a shared experience.

Beyond the performances

As in every edition, Brandhaarden extends beyond the stage through talks, introductions and parallel activities aimed at contextualising the works and opening spaces for dialogue. It is not only about watching performances, but about thinking through how they are produced and from where they speak.

Brandhaarden 2026 leaves an open question: what happens when the dispositif becomes an end in itself, and what happens when it succeeds in generating thought? Between dazzling yet somewhat hollow stagings and works where form truly amplifies content, the festival once again fulfils its main function: igniting critical focus on contemporary theatre—and on the world that produces it.

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