#FarsaPorElMundo: La lengua suspendida

Hasta la edad de once años no me gustaba leer. Era muy deportista y mis placeres se organizaban en torno a los entrenamientos. En la semana mi mamá me buscaba por la puerta de la escuela en su Ford K gris topo. Me recibía con un sanguchito de salchichas y pan lactal, una muda de ropa y un libro. Yo me ponía las canilleras y daba los mordiscos necesarios. Ella acelereaba. El desafío consistía en anteponerse al micro andando antes de que este subiera a la Panamericana. Siempre lo lograbamos y mi mamá ilustraba  la victoria de cada semana con alguna referencia literaria: David y Goliat,  Pulgarcito, los siete enanitos. Yo, la más bajita entre las bajitas, subía al micro con la sonrisa renovada ante el triunfo de la pequeñez.  

A la semana siguiente la secuencia se repetía con mínimas alteraciones, más mayonesa, otro color de medias, un nuevo libro: El país de las sombras largas, los mitos griegos que venían con el diario, los cuentos de Perrault, algún Verne, Stevenson o Twain de la colección amarilla. Todos paseaban sobre el autito gris, todos quedaban olvidados en el parabrisas. Por lo general mi mamá no decía nada. Algunas veces empujando las analogías mencionaba el zapatito olvidado de la cenicienta o la carta robada de Poe. Otras, prefería el gesto silencioso de cambiar la morfología del libro, escogía uno llamativamente grande o colorido. Pero nada lograba retirarme de mi testaruda indiferencia. Entonces mi mamá abandonaba las sutiles estrategias y recurría al pathos: me miraba a los ojos, con las palabras al borde de la lágrima y me preguntaba ¿por qué no lees? Inconmovible como una montaña, me ponía el protector bucal, deformaba las palabras y respondía: porque no me gusta

Pero una buena lectora aprende del texto como una alpinista conoce la variación de la montaña. Derribar frontones, construir entradas laberínticas y elaborar estrategias deseantes: herramientas que mi madre convocaba para conmover a la diminuta montaña que se le oponía. 

Ante la imagen repetida del libro espejado en el vidrio delantero, mi mamá propuso un nuevo juego: adivinar el título del libro leyéndolo desde su reflejo invertido. Rayo que cae sobre la cima blanca de nieve, el desafío de la reconstitución me llenó de adrenalina. Dejé de desenrollar las medias, para hacerlo con los textos. Mi madre plantó la bandera letrada y yo empecé a ver las palabras como lo hacía con la nubes.  Armaba y descuartizaba los títulos, fragmentaba las letras, involucraba el cuerpo entero que se contorsionaba en busca de la vocal perdida. Reconstruía el sentido original como excusa mesiánica para deformar y traicionar el lenguaje. Con las palabras suspendidas sobre la transparencia del vidrio y los ojos bizcos sobre la tinta reflejada, había empezado a leer. 

Y la lectura, como la muerte, una vez que acontece no puede deshacerse. 

Estoy por ver Re.encaración del artista nigeriano Qudus Onikeku. Pequeñas letras blancas como estrellas fugaces sobre el fondo negro subtitulan: Tornate negro per tornar. La escena se funda en la oscuridad, y con ella, el sonido de una masa amorfa de cuerpos en movimiento. Una sinfonía de pieles en flotación. La cuerda de una guitarra ingresa a la escena como una viajera en la noche abierta. Tengo un último pensamiento “el teatro no ha muerto” y olvido las palabras. Empiezo a temblar. Diáspora de la percepción. Las luces se encienden, y con ella, la memoria de los cuerpos. De los suyos y los míos. Quedo en suspenso, retengo el aire. No hay verbo para el acontecimiento. Esta es la conquista de un equilibrio sobre el vacío. Puede romperse. Pero este es el tiempo mientras sucede la cosa. Desaprendo las letras. Suspendo la lengua, bailo. Mi cuerpo lee, sigue la contorsión pendular. Un baile deslenguado hacia la  Re.encarnación.

Ahora, mientras escribo, robo de la guantera del lenguaje las palabras necesarias para acercar la experiencia. ¡Cuidado! No me crean, aprendí a leer en el reverso de un espejo y esta no es la sensación escrita. 

Barcelona, 17 de agosto de 2021

Acceso para Farsos

Si ya sos usuario ingresa, sino hace click y registrate.