8M y teatro

El movimiento de mujeres está cambiando a todo el mundo. Estamos cuestionando nuestras viejas prácticas y replanteándolas desde una mirada feminista: con perspectiva de género, con empatía y con sororidad. Lo hacemos diariamente, en el bondi, en la facu, en el laburo, mientras nos tomamos una birra, con amigas, con parejas. Está sucediendo en muchos lugares de planeta y también en Buenos Aires.

Siempre lo hicimos, en lo individual y en grupo, pero desde la primera marcha de Ni Una Menos descubrimos que ser marea en la calle todas juntas puede más y que siempre que haya organización va a haber conquistas. Reflejo de esto es el producto de nuestro trabajo artístico, que se modifica acorde a lo que exige la realidad. Lo vemos en en el cine, en la publicidad, en la literatura y también en el teatro. Las intérpretes se unieron como Actrices Argentinas, también nació la Colectiva de Autoras, Bailarinas Por la Legalización, entre otras organizaciones feministas y transfeministas de la cultura.

La cartelera porteña celebra nuestros intereses y preocupaciones reales con obras que hablan sobre el aborto, la trata, la violencia diaria que sufrimos las mujeres, lesbianas, trans y travestis. Se reivindican mujeres olvidadas por los manuales de historia, heroínas que no entraron en el podio de los vencedores, así como también historias comunes, cotidianas, que nos atraviesan día a día.

Hace menos de dos años publicamos una selección de obras con mucho ovario que estuvieron en cartel a lo largo de 2017 y 2018. El 2019 nos dejó nuevas y este 2020 se las trae, así que sumamos títulos a la lista:

Como si fuera poco, esta semana se estrena Recital Olímpico, una obra de Camila Fabbri y Eugenia Pérez Tomas que toma las figuras de Nika Turbina -poeta ucraniana- y de Nadia Comaneci -atleta rumana- para generar un cruce epistolar en el Teatro Sarmiento. El domingo 15 vamos a poder ver en el Teatro del Pueblo Bailan las almas en llantas de Pilar Ruiz, que dialoga con Romeo y Julieta pero no con gente de Verona, sino con pibes de acá que viven en situación de marginalidad. A fines de marzo llega a El Picadero la obra Jauría, una denuncia a la cultura de la violación basada en el caso de “La manada” ocurrido durante las fiestas de San Fermín en España.

Lo personal es político y esa consigna es tan potente como nuestra capacidad de cambiar la realidad. El arte no es ajeno porque lo hacemos nosotras. Feliz día va a ser el que no falte ninguna. No felicitemos a las mujeres, aprendamos del movimiento feminista. Desde Farsa las invitamos a que vayan al teatro a reflexionar y a juntar valor para estar en la calle cuando sea necesario: para que se terminen los femicidios, para que las mujeres podamos seguir conquistando derechos, para un ejercicio pleno y libre del placer, de los cuerpos. ¡Feliz lucha!

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